AFINACIÓN Y REPARCIÓN DE PIANOS

Afinación


   
La afinación del piano consiste en ajustar la tensión de las cuerdas, cada una, a una frecuencia determinada. La nota de referencia es el La Central o el La4 en la frecuencia de 440 Hz.

A esta frecuencia, el piano puede ser tocado con simultaneidad a otros muchos instrumentos como la flauta dulce o travesera, la guitarra, el violín...

Hay que tener en cuenta que cada nota del piano está formada por una, dos o incluso tres cuerdas. Aquí radica gran parte de la habilidad del técnico afinador al equilibrar la tensión de las distintas cuerdas para que al unísono suenen a la misma frecuencia.

Una vez el afinador establece el La4 como referencia, el resto de notas fluyen como consecuencia de ésta, desde la primera y la última nota. Por esto es tan importante que el La4 esté en la debida tensión para emitir la frecuencia exacta.

Muchas veces, para hacer más compatible el tocar junto a otros instrumentos, el piano es afinado con el La4 a 442 Hz.

A veces, el afinador se ve necesitado de bajar de tono un piano para conservar su integridad física, ya que por su edad o el deterioro de las cuerdas, podría dañarse si se afinara en La4 a 440 Hz. Entonces el afinador baja uno, dos e, incluso hasta tres semitonos la afinación.

La afinación del piano será más estable y duradera si se hace una vez al año. Si el piano es usado con mucha frecuencia se recomienda afinarlo cada seis meses. En cambio, si se deja de afinar durante varios años, el afinador necesitará incluso hasta dos o más sesiones de afinación ya que las cuerdas como la estructura del piano deben adaptarse progresivamente al cambio de tensión.

Toda cuerda de cualquier instrumento debe ser acomodada a un tipo de tensión. Por eso, cuando se cambia una cuerda, debe ser tensada varias veces hasta que se asiente a la tensión necesaria. En el piano pasa lo mismo con las cuerdas que están aflojadas por el paso de los años.

Otro motivo por el que se desafina el piano es por el cambio de estación con lo que ello comporta: frio, calor, humedad... Y, por supuesto, si el piano es trasladado es muy probable que se desafine.

Uno de los peligros de no afinar el piano con la frecuencia requerida es que el pianista se acostumbra a que el piano suene desafinado sin que él se de cuenta. Ello daña la sensibilidad del oído del músico. Suele pensarse que el instrumento suena así siempre y que no puede mejorarse el sonido. Pero con una simple afinación, esta problema se soluciona fácilmente.

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